Aquí no se viene a emborracharse: se viene a rendir homenaje al sabor. Y eso, en el barrio más canalla de Madrid, también es rebeldía.
Aquí no se viene a emborracharse: se viene a rendir homenaje al sabor. Y eso, en el barrio más canalla de Madrid, también es rebeldía.
Entre la música chill y los platos sencillos (sus tacos y sus hamburguesas nunca fallan), este sitio es un punto de pausa en mitad del ruido del barrio.
Perfecto para sentarte descalzo, cerrar los ojos y pensar que, de algún modo, Madrid también tiene mar.
Perfecto para sentarte descalzo, cerrar los ojos y pensar que, de algún modo, Madrid también tiene mar.
Cuando el cuerpo te pide un respiro de Malasaña, camina diez minutos hacia Gran Vía. Sube las escaleras del edificio de Salvador Bachiller y descubrirás un oasis. El Jardín Secreto es una terraza de cuento: plantas colgantes, faroles y cócteles con flores comestibles. Es el lugar perfecto para la transición entre la tarde y la noche.
Aquí se habla más bajo, las luces se atenúan, y los selfies son inevitables (aunque el sitio se defiende por sí solo).
Desde lo alto se ve el caos de la ciudad, pero tú estás en calma, cóctel en mano, mirando cómo anochece sobre los tejados madrileños.
Cuando el cuerpo te pide un respiro de Malasaña, camina diez minutos hacia Gran Vía. Sube las escaleras del edificio de Salvador Bachiller y descubrirás un oasis. El Jardín Secreto es una terraza de cuento: plantas colgantes, faroles y cócteles con flores comestibles. Es el lugar perfecto para la transición entre la tarde y la noche.
Aquí se habla más bajo, las luces se atenúan, y los selfies son inevitables (aunque el sitio se defiende por sí solo).
Desde lo alto se ve el caos de la ciudad, pero tú estás en calma, cóctel en mano, mirando cómo anochece sobre los tejados madrileños.
El paso siguiente es lógico: toca bailar.
Maravillas Club es uno de esos lugares que huelen a conciertos y recuerdos. En su sótano han tocado bandas emergentes, DJs improvisados y más de un grupo que luego llenó festivales.
Las luces moradas y la energía de la pista hacen que el tiempo pierda sentido.
Aquí nadie pregunta de dónde eres ni qué haces: todos están demasiado ocupados disfrutando.
Y cuando el bajista golpea el primer acorde, sientes eso que los locales llaman Madrid en vena.
El paso siguiente es lógico: toca bailar.
Maravillas Club es uno de esos lugares que huelen a conciertos y recuerdos. En su sótano han tocado bandas emergentes, DJs improvisados y más de un grupo que luego llenó festivales. Las luces moradas y la energía de la pista hacen que el tiempo pierda sentido. Aquí nadie pregunta de dónde eres ni qué haces: todos están demasiado ocupados disfrutando.
Y cuando el bajista golpea el primer acorde, sientes eso que los locales llaman Madrid en vena.
La última parada de la noche es un descenso a la calma.
El Café Moderno es un café-bar de los de antes, con sofás rojos, lámparas vintage y una terraza que mira a la plaza más tranquila del barrio.
Ideal para cerrar los ojos un segundo y respirar.
Aquí los camareros hablan despacio, la música baja el volumen, y el tiempo parece hacerse amigo.
Pide un café o una copa, da igual. Lo importante es que la ciudad ya no te corre detrás: tú llevas el ritmo.
La última parada de la noche es un descenso a la calma.
El Café Moderno es un café-bar de los de antes, con sofás rojos, lámparas vintage y una terraza que mira a la plaza más tranquila del barrio. Ideal para cerrar los ojos un segundo y respirar. Aquí los camareros hablan despacio, la música baja el volumen, y el tiempo parece hacerse amigo.
Pide un café o una copa, da igual. Lo importante es que la ciudad ya no te corre detrás: tú llevas el ritmo.
Vuelve caminando por la Calle del Pez. A estas horas las luces de los bares se reflejan en los charcos y las persianas bajan despacio. Malasaña bosteza, pero no duerme. Y tú tampoco deberías hacerlo en cualquier sitio: te esperamos en Adventure Hostel Madrid, con sábanas limpias, energía buena y un recordatorio amistoso: Aquí se viene a vivir la aventura.
Vuelve caminando por la Calle del Pez. A estas horas las luces de los bares se reflejan en los charcos y las persianas bajan despacio. Malasaña bosteza, pero no duerme. Y tú tampoco deberías hacerlo en cualquier sitio: te esperamos en Adventure Hostel Madrid, con sábanas limpias, energía buena y un recordatorio amistoso: Aquí se viene a vivir la aventura.