KEITH HARING EN MADRID: LA LÍNEA QUE AÚN LATE EN LOS MUROS
Antes de que el arte urbano se colara en las galerías, antes de que los murales fueran portadas de reels y tiktoks y las ciudades compitieran por parecer museos al aire libre, ya estaba él: Keith Haring.
El tipo que convertía estaciones de metro en salas de exposición. Que mezclaba activismo, deseo, crítica y humor con trazos tan simples como inolvidables. Un artista que nunca dejó de ser callejero, aunque acabara en los museos.
Y aunque su presencia en Madrid fue breve, la energía de su trabajo sigue resonando en las calles, en los muros y en las conciencias. Porque esta ciudad, como Haring, también pinta desde el margen. Y desde ahí, late con fuerza.